Un entrenador siempre tiene un plan para jugar y ganar un partido. Primero, él o ella observa al equipo para ver cómo están jugando. A continuación, considera al equipo contrario con sus fortalezas y debilidades. Luego, tras analizar todos los aspectos del juego, elabora un plan. Dios hizo exactamente lo mismo. Nos observó muy de cerca y todo lo que enfrentamos en la vida entonces ideó un plan. Quiere que estemos en Su equipo, que sigamos Su plan de juego y que ganemos conociéndole, amándolo y disfrutándolo para siempre.
Tiempo fuera: Dios se preocupa personal y profundamente por ti. ¿Estás convencido de que tienes vida eterna? Si no, necesitas otro plan.
