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Los atletas capacitan y compiten por muchas razones diferentes. Algunas de las razones pueden ser muy nobles, como la salud, el fitness, la diversión, las amistades, la alegría, un sentido de logro o incluso una causa. Otros pueden ser menos nobles, como la autoidentidad, la autoimagen, el orgullo, el ego, los premios o la vanidad. Sea cual sea la razón, el deportista siempre debe responder a la pregunta del "por qué". ¿Por qué capacitas, compites y compites?
Un deportista invertirá mucho tiempo, energía y recursos en su deporte preferido. Se requiere especial atención y planeación para integrar el entrenamiento y la competición en su agenda y en su vida. El entrenamiento y la competición requieren compromiso, constancia, capacidad, capacidad de entrenamiento, concentración y confianza.
Tendrán que decidir no solo por qué compiten, sino "por quién". ¿Lo harán por sí mismos, por otros o por Dios? Ahora considera que Dios dotó al deportista de la capacidad, pasión, destreza y deseo de capacitar y competir. Santiago 1:17 nos dice que todo regalo viene de Dios. Todos tenemos talentos y dones dados por Dios, pero todos son importantes y pueden usar para el reino de Dios. A lo largo de las Escrituras, se nos recuerda que debemos hacer "todo" para la gloria de Dios. Competir por Cristo es un acto de adoración.
Cuando competimos por Cristo, tenemos la oportunidad de evangelizar y discipular a otros. El velocista olímpico Trayvon Bromell dijo: "Al final del día, Dios me mostró lo poderoso que es, y me mostró la razón por la que hago lo que se supone que debo hacer. Le digo a la gente que para mí no se trata de títulos. Para mí no se trata de una medalla. Se trata de llegar a millones de personas que necesitan ser salvadas."
¿Estás listo para competir por Cristo?
VETE
Tómate un tiempo para pensar en las razones por las que capacitas y compites.
Entrega tu deporte a Dios y deja que Él te guíe para competir por Él.
Piensa en las diferentes formas en que puedes traer gloria a Dios mientras capacitas y compites.
ENTRENAMIENTO
PRÓRROGA
Señor, gracias por mostrarnos, a través de tu Palabra, que podemos traerte gloria en todo lo que hacemos. Gracias por darnos la pasión y la capacidad para capacitar y competir y por poner esto en su beneficio. Haznos más como Jesús. Amén
