De todos los peligros a los que se enfrentan tú y tu equipo, la identidad puede ser el más problemático. Muchos equipos se pasan toda la temporada buscando la química adecuada para que todo encaje. Cada día eres bombardeado con mensajes diciéndote quién debes ser, cómo actuar, qué pensar y qué ropa debes vestir.
¿Qué significa esto para nosotros? Aunque no podamos conocernos a nosotros mismos, Dios sí lo hace. Como hijos de Dios, podemos ir directamente a la Verdad absoluta: la Palabra de Dios. Las Escrituras hablan de nuestra identidad en Cristo, que somos obras maestras de Dios creadas con fines específicos (Efesios 2:10); somos amigos de Dios (Juan 15:15); somos libres del poder del pecado y de la muerte (Romanos 8:1-2); estamos completos cuando tenemos a Jesús (Colosenses 2:10); y somos amados por Él (1 Juan 3:1).
Esta es nuestra verdadera identidad, la que no cambiará. Este es el «verdadero tú» tal y como lo estableció Aquel que te hizo.
