Listos:
"Para que todos sean uno, así como tú, Padre, eres en mí, y yo en ti, para que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que me enviaste. La gloria que me diste yo se la di a ellos, para que ellos sean uno como nosotros lo somos." —Juan 17:21-22
Conjunto:
Sucede en casi todos los equipos. Al menos un jugador siente que no encaja. Hay muchos momentos difíciles y muchas conversaciones intensas sobre cómo encajar. Los jugadores que son amigos antes de la temporada mantienen su amistad durante la misma temporada. Pasan el rato, llevan la misma ropa, pasan tiempo en casa del otro, van al mismo cine, están en las mismas clases en el colegio. Están juntos casi todo el tiempo. Es difícil entrar en ese círculo de amistad.
La respuesta a esta lucha y búsqueda interna es Jesús. Es quién es Él, lo que hizo por nosotros y lo que hace ahora por nosotros, cuándo y dónde estaremos juntos en la eternidad. Es Su capacidad y esfuerzo lo que marca toda la diferencia para que formemos parte de Su equipo y, para siempre y para siempre, encajarmos.
Es como el entrenador que ve a cada jugador tal como es, lo que tiene y lo que aporta al equipo. Este entrenador se cerciora entonces de que cada jugador tenga lo que necesita y a quién necesita para tener éxito. Capacitan y desarrollan fuerza, habilidad y éxito en sus jugadores. Esta es la gran respuesta a nuestro anhelo de encajar. Cuando encajamos con Jesús, no tenemos que preocuparnos por encajar con los demás. Parte de estar en la familia de Jesucristo es que siempre encajamos con otros creyentes, y ellos con nosotros. Jesús hizo esto posible para que nos permitiera y nos empoderara para estar juntos. Un equipo juntos, con un objetivo de glorificar a Dios. ¡Por Jesús encajamos!
Ve:
¿Cuándo tuviste la dificultad de querer encajar? ¿Qué hiciste para intentar encajar?
¿Qué es una cosa en la que Jesús te ayuda a encajar?
Entrenamiento:
Prórroga:
"Señor Jesús, gracias por todo el gran trabajo que hiciste para permitirme participar contigo y encajar en tu familia. A veces me cuesta encajar, pero sabiendo que es verdad que Tú lo hiciste posible para mí, no necesito luchar, solo necesito participar. Necesito Tu fuerza. Gracias por tus promesas que hacen posible todo esto. Confío en ti. Te quiero. Amén."
