Ahí está. Todo equipo deportivo necesita un buen entrenador principal que los ayude a ganar el partido. La simple realidad es que vamos a perder en el juego de la vida si no seguimos el plan de juego del entrenador principal.
Aquí va una oración sencilla: "Dios, admito que hice cosas malas y no puedo ganar en la vida por mí mismo. Creo que Jesús murió en la cruz en mi lugar por mis pecados y resucitó de entre los muertos. Confío solo en Él como mi Salvador y Señor. Gracias por todo lo que hiciste por mí. En el Nombre de Jesús, amén."
Tiempo fuera: Si confías en Dios y en su plan de juego, tienes la seguridad del cielo y la victoria. Esto se debe a lo que Dios ya hizo por ti a través de Su Hijo Jesús.
¡Bienvenido al equipo!
