La oración consiste en disfrutar y experimentar nuestra relación con Jesús. No es una tarea que tachar, sino de permanecer en la vid para que Su vida dé fruto a través de la tuya y la mía.
El propósito es vivir con un sentido de dirección y vocación. Es tener un objetivo particular en la vida—uno que traiga gloria a Dios en todo lo que Él nos confió.
Estar presente es estar atento: a Dios, a mi propia alma, a las personas que me rodean y a la bondad de Dios en el mundo.
Las cuatro áreas pilares son:
Oración – nuestra relación con Dios
Persona : nuestro bienestar mental, físico y emocional
Personas – nuestras relaciones y comunidad
Profesión : el trabajo y las responsabilidades que se nos confiaron
