CALENTAMIENTO
En nuestra última reunión, hablamos de entregar nuestras vidas a Jesús a cambio de una nueva vida en la tierra y la vida eterna en el cielo. Pero no puedes rendirte verdaderamente a Él si no confías en Él en todas las áreas de tu vida, incluidas tus actividades como competidor.
Afortunadamente, tu relación con Jesús viene con un ayudante increíble llamado el Espíritu Santo, que nos guía a través del proceso de transformación espiritual.
EJERCICIO
Levantando el Velo
En los miles de años antes de que Jesús caminara sobre la tierra, Dios habló a unas pocas personas seleccionadas que luego transmitieron Sus mandamientos a todos los demás. Uno de esos líderes elegidos fue Moisés. En el Libro del Éxodo, sacó al pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto gracias a la comunicación directa del Señor y a muchos milagros increíbles.
Muchos años después de su viaje (Éxodo 33), Moisés preguntó si Dios se revelaría. La gloria de Dios era demasiado para que cualquier ser humano pudiera soportarla, pero Él permitió que Moisés vislumbrara parcialmente Su espalda. Durante muchos días después, Moisés tuvo que usar un velo sobre su rostro porque brillaba mucho desde su encuentro.
Cuando Jesús vino a la tierra, la humanidad tuvo otro vislumbre de la gloria de Dios, pero no fue completamente revelada, sino hasta Su muerte y resurrección; fue entonces cuando Su gloria fue plenamente revelada.
El apóstol Pablo fue un hombre que se convirtió a la fe cristiana después de un encuentro increíble con Jesús (Hechos 9:1-10). En 2 Corintios 3:12-16, describió el simbolismo del velo y cómo se quita una vez que eliges seguir a Jesús:
No somos como Moisés, quien se cubría la cara con un velo para que el pueblo de Israel no pudiera ver la gloria, aun cuando esa gloria estaba destinada a desvanecerse... en cambio cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. (2 Corintios 3:13-16)
Cuando tomas la decisión de confiar en Jesús como tu Salvador y Señor, el velo que cubría tu corazón se quita, la oscuridad que alguna vez estuvo allí ahora es reemplazada por la luz de Su verdad y por el poder de Su Espíritu para que puedas comenzar a reflejar Su gloria cada día más.
Reflejando Su Gloria
El primer paso para reflejar la gloria de Dios es rendirse a Él mediante la confianza y la obediencia.
Para ti en tu deporte, eso podría significar:
Poner tu fe y confianza en Dios y no confiar únicamente en tu talento y trabajo duro.
Dar gracias en los momentos en que las cosas no salen como quieres.
Poner a los demás en primer lugar.
Considerar tu deporte como una manera de alcanzar a otros para Jesús y no sólo como un vehículo para tus planes futuros.
No importa la situación, otros comenzarán a ver a Jesús en ti a través de tus acciones y respuestas. Ahí es cuando la gloria reflejada de Dios puede brillar más en tu vida a medida que continúas confiando, obedeciéndole y siguiendo Su Espíritu.
P: ¿Cuáles son algunas áreas de tu vida competitiva que necesitas confiar a Dios?
P: ¿Cuáles son algunas formas específicas en las que puedes reflejar la gloria de Dios a través de tu deporte?
CONCLUYE
Cuando profundices en tu nueva vida con Jesús, recuerda que estás:
Reflejar Su Gloria quiere decir que confias en Dios, le obedeces y sigues al Espíritu Santo sin importar lo que pase.
A medida que confíes más en Dios en cada aspecto de tu vida, pasarás de perseguir tu gloria a reflejar Su gloria.
Acción Clave
En tu reunión o en tu tiempo de tranquilidad, reflexiona sobre aquellas cosas que necesitas entregar a Dios. Haz un plan para confiar verdaderamente en Él mientras buscas reflejar Su gloria.
Desafío / Llamado a la Verdad
"Estoy tentado a presumir acerca de mí mísmo y de mis habilidades propias en lugar de Dios y de otros".
Verdad: La gloria de Dios se refleja en mi vida mientras más y más me parezco a Él.
