Listos:
"Nadie tiene un amor mayor que este: dar su vida por sus colegas." —Juan 15:13
Conjunto:
Seguir el ejemplo de otra persona es un método probado para mejorar. Los jóvenes atletas imitan a sus jugadores de élite favoritos en el patio y en competición. Pero al final, llega un momento en el que intentar duplicar el movimiento no es suficiente. Se necesita un coach real y una práctica para fomentar un crecimiento duradero.
Si vamos a crecer y permanecer en Jesucristo, como Él mandó, entonces necesitamos lo mismo: un entrenador real y una práctica real.
Jesús es nuestro entrenador. Caminamos como Él caminaba.
Jesús pasó tiempo a solas con Dios. En cuatro ocasiones distintas del Evangelio de Lucas, se describe a Jesús yendo solo a orar (Lucas 4:42, Lucas 5:16, Lucas 6:12, Lucas 9:18). Hacer lo mismo en nuestras vidas no tiene por qué parecer elegante. No necesitamos una montaña especial. Solo necesitamos tomarnos tiempo para estar con Dios, reservar tiempo y luego protegerlo. El tiempo con Dios transforma nuestras vidas de la mejor manera.
Como entrenadores y deportistas, no nos faltaríamos a los entrenamientos. El resultado significaría que no mejoraríamos y no tendríamos ni idea de cuál era el plan de juego. El mismo compromiso se aplica a nuestro tiempo con Dios.
Una y otra vez en los Evangelios, Jesús demuestra amor. Llama a un recaudador de impuestos que a los demás no les gustaba formar parte de sus discípulos (Mateo 9:9-12). Él cura a los leprosos que fueron marginados de la sociedad (Lucas 17:11-19). Lloró cuando un colega falleció (Lucas 11:28-37) y lavó los pies sucios de sus discípulos (Lucas 13:1-8). Al final, murió en la cruz porque nos ama.
¿Muestras cariño a tus colegas y entrenadores? ¿Tu vida se caracteriza por el amor hacia los demás?
Seguir los caminos de Jesús significa que seguimos a un entrenador perfecto. Podemos estar seguros de que recibir la guía de Jesús dará frutos en nuestras vidas.
Jesús siempre tiene el plan perfecto. Ser discípulo de Jesús y seguirle transforma nuestras vidas y nos motiva a permanecer en Él. Saber cómo y dónde camina es la mejor manera de seguirlo.
Ve:
¿De quién estuviste intentando seguir?
¿Cómo sería seguir a Jesús más de cerca?
Entrenamiento:
Prórroga:
"Señor, quiero caminar a tu manera. Me muestras a amar a mis enemigos, a cuidar de los heridos y a vivir mi vida con humildad, confianza y servicio. Quiero reservar tiempo contigo, conocerte mejor y producir frutos duraderos en mi vida. Amén."
