Piensa en algunas de las cosas que sacrificas por tu vida en el deporte. Piensa en las horas que pasas en los entrenamientos, los kilómetros que has dedicado a entrenar, la sangre, el sudor y las lágrimas que has invertido. Como atletas, se nos enseña sacrificio individual, todo por amor al juego.
El sacrificio es un acto de renunciar a algo valioso en aras de algo más digno. Vemos el sacrificio supremo cuando Jesús se enfrentó a la muerte en la cruz por nuestros pecados. En el huerto de Getsemaní, Jesús considera que nosotros y Su gloria tenemos más valor que lo que Él tuvo que sufrir. Así es como hay que vivir una vida entregada y obediente a Cristo; vale más que todo lo que poseemos.
