En nuestra jornada E3, en ningún momento nos apartamos de nuestra dependencia de Dios en oración. El Espíritu Santo es quien enlaza. El Espíritu Santo es quien equipa. Él es Quien comenzó la obra y Él es Quien la llevará a cabo hasta ser completada.
Considera el ejemplo de Nehemías. Cuando oyó que los muros de Jerusalén estaban en ruinas, oró. Mientras estaba ante el rey solicitando ir a la guerra y reconstruir, oró. Al enfrentar oposición durante la reconstrucción del muro, oró. Cuando se completó la reparación de los muros, quedó claro para todos que “esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios” (Nehemías 6:16).
La oración nos prepara. La imagen del soldado poniéndose la armadura se usa en Efesios 6 para representar cómo el creyente toma la armadura de Dios “orando en todo tiempo en el Espíritu” (Efesios 6:18). A través de la oración, Dios nos da fuerza y discernimiento para Equipar a otros.
Debemos orar por los demás mientras buscamos equiparlos. Si bien tenemos un papel importante que desempeñar, es Dios quien causa el crecimiento (1 Corintios 3:6). Los discípulos, como Pablo, oran continuamente para que sus amigos crezcan espiritualmente. Oran para que “les dé pleno conocimiento de su voluntad y que les conceda sabiduría y comprensión espiritual. Entonces la forma en que vivan siempre honrará y agradará al Señor, y sus vidas producirán toda clase de buenos frutos. Mientras tanto, irán creciendo a medida que aprendan a conocer a Dios más y más” (Colosenses 1:9-10).
TOMA ACCIÓN
Discierne en oración la manera de Equipar a la gente en tu Mapa E3.
