¿Eres discípulo de Jesús? El término se utilizaba tradicionalmente para describir a alguien que seguía a otro con el fin de aprender. Piensa en el discipulado en dos partes: la fuente y el sujeto o el maestro y la enseñanza. Un discípulo no sólo aprenderá la enseñanza, sino que será como su maestro (Lucas 6:40). Estar equipado es conformarse a las palabras y caminos de Jesús. Para ello, Dios nos da Su Palabra.
La Fuente: Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí” (Juan 14:6). Seguir a Cristo como discípulo implica el aprender una forma de vida trazada en los mandamientos de Dios y que está arraigada en una relación con nuestro Salvador que nos ama. La Palabra de Dios nos señala a una persona, Jesucristo.
El Sujeto: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto” (2 Timoteo 3:16-17). En otras palabras, la Biblia tiene autoridad, no tiene error y es necesaria y suficiente para que los discípulos aprendan y crezcan en su relación con Jesús.
¡Los discípulos de Jesús son personas de la Palabra! Debemos estar inmersos en ella. Hacerlo es como ser un árbol plantado junto a corrientes de agua que da fruto en cada estación (Salmo 1). Sin embargo, a veces estudiar la Palabra de Dios puede resultar intimidante. Por lo tanto, los discípulos deben estar equipados con un modelo sencillo para estudiar la Biblia. FCA recomienda utilizar el estudio bíblico Discovery (DBS) porque ayuda a las personas a descubrir las verdades de Dios y aplicarlas a su vida.
La Palabra de Dios transforma vidas. Sabiendo esto, la pregunta más importante que puedes hacerle a alguien es: “¿Leerás la Biblia conmigo?”
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